La Disciplina: Clave para la Mejora Continua
- Gabriel Lopez Limon

- 22 jun
- 3 min de lectura
Actualizado: 7 jul
Yokoi Kenji sacó del armario y popularizó esta frase japonesa en su video “Mitos y Realidades entre Japón y Colombia”. Aunque en su discurso Kenji usa a los colombianos como punto de referencia, en realidad, todos los latinos nos identificamos con los comportamientos que él describe. Hablando con algunos europeos, ellos tampoco se sienten muy lejos de estas formas de pensar y actuar. Total que Kenji metió hilo y sacó mecate, lo cual me da mucho gusto porque logró expresar de manera simple y amena temas muy profundos y complejos. Si aún no has visto el video, te lo recomiendo ampliamente:
Replanteando Nuestra Estrategia de Vida
Este tema es muy relevante en estos días. La cantidad de problemas y ajustes que debemos resolver cada día es abrumadora. ¡Todos los días! Vale la pena tomarse unos minutos para replantear nuestra estrategia de vida. En principio, todos queremos ser vistos como personas inteligentes. No, rearmo esa parte: en principio, nadie quiere ser visto como tonto. Así está mejor, porque en realidad, más que querer ser listos, odiamos ser tontos. Hacemos lo que sea para evitar ser vistos como tales. Este énfasis en hacer “LO QUE SEA” nos lleva a cometer un montón de tonterías.
La Importancia de la Disciplina
Aquí retomo el tema de Kenji: la disciplina. La mayoría de las cosas que debemos resolver cada día son provocadas por decisiones pasadas. Cuando resolvemos un asunto de manera apresurada, a menudo no somos disciplinados. Por ejemplo, apretamos un tornillo para solucionar un problema de electricidad, pero no guardamos el desarmador en su lugar. Hoy, cuando necesitamos ese desarmador para otro asunto sencillo, no lo encontramos. Debemos improvisar una nueva solución para este nuevo problema.
No creo necesario explicar cómo la creación constante de estas soluciones desordenadas termina generando un verdadero laberinto. Esto complica enormemente cualquier cosa, generando problemas que nunca debieron existir y dificultando cualquier idea que se quiera implementar.
Un Ejemplo de la Historia
En la isla de Creta, existe un maravilloso ejemplo de este proceso. Allí se descubrieron restos de corredores y habitaciones que parecían formar un laberinto. Durante siglos, se aceptó la idea de que era un laberinto real construido para mantener alejado al minotauro que asolaba la región. Esta historia era bella y no parecía tener otra explicación. Sin embargo, descubrimientos recientes han demostrado que lo que parecía un laberinto eran construcciones realizadas de manera tan desordenada que, a través de cientos de años, terminó generando un verdadero laberinto. Para los habitantes de ese lugar, esa era la forma normal de hacer las cosas y conocían perfectamente su camino a través del laberinto.
Laberintos en Nuestras Organizaciones
En nuestras organizaciones, todos conocemos y manejamos los laberintos que debemos atravesar para lograr algo: ¿la compra de un material o equipo? ¿El aumento para un buen empleado? Al igual que en la isla de Creta, todos aceptamos los laberintos como parte de la vida. En lugar de cuestionarlos, les creamos historias interesantes.
El tema de hoy es que muchos de nuestros laberintos fueron creados y son mantenidos por la falta de disciplina. Algunos problemas son inevitables y son parte de nuestra realidad. Pero la inmensa mayoría la creamos y perpetuamos nosotros mismos por nuestra falta de disciplina.
El Conflicto de la Disciplina
Por supuesto, ser disciplinados plantea un conflicto: ¿resuelvo el hoy o preparo el futuro? ¡Si no resuelvo las broncas de hoy, no tendremos ningún futuro! No existe una respuesta genérica que aplique a todos los casos. Lo que sí existe es una maravillosa herramienta para plantear, analizar y resolver cada conflicto que se nos presente: La NUBE. ¿No la conoces? ¡Espero que seas muy inteligente, lo vas a necesitar! Yo prefiero ser disciplinado.




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