Trabajo en Equipo ... ¿cómo se hace eso?


Pocos temas han sido tan reiterativos en mi vida como consultor, como el Trabajo en Equipo. Todas las compañías lo buscan, todos los directivos lo solicitan, los empleados y trabajadores lo desean ... y sin embargo, ¡todos actúan de manera que lo hacen imposible!


Veamos, muchos de nosotros atravesamos por un sistema educativo en el que hacer equipo estaba penado: No es correcto compartir tareas, ni respuestas en los exámenes. Cada quien por su cuenta y si alguien se queda atrás que se rasque como pueda. 16 años de individualismo puro, en donde la única experiencia de "Trabajo en Equipo" se vive haciendo fiesta en casa de alguien y endilgando el trabajo a quien se deje.


Familiarmente no suele estar mucho mejor la cosa. No tengo que decir lo inestables y conflictuados que están la gran mayoría de los matrimonios actuales. La manipulación y chantaje emocionales que se viven hoy en día a nivel familiar, dejan a todos los personajes de la Serie "Juego de Tronos" como inocentes palomitas.


Socialmente, con toda nuestra maravillosa tecnología y sus redes sociales, solo conseguimos polarizar posiciones: Los azules son más azules, los naranjas son mas naranjas, pero seguimos sin comunicarnos y mucho menos entendernos.


Entonces surge la pregunta. ¿En verdad se puede lograr el Trabajo en Equipo? ...


Mi respuesta personal (usted tiene derecho a la suya) es un SI rotundo. Definitivamente es posible y lo he visto con estos ojitos que algún día los gusanos se han de comer. Solo existe un requisito: TODOS los miembros del equipo deben sobreponer los intereses del equipo a sus intereses personales. ¡Así de simple!


Mi ejemplo favorito es Jesús, pero cuando busco un ejemplo terrenal, recuerdo esta nota sobre Abraham Lincoln (Keith McFarland en su libro “The Breakthrough Company”)


“Al final de la revolución americana, la joven nación se encontraba en serios problemas: en bancarrota, agotada por ocho años de guerra y resquebrajada por discordias internas. Algunos de los militares creían que a menos de que coronaran un Rey, las oportunidades de la nación de lograr la unidad y sobrevivir eran mínimas. El general George Washington era su elección natural. Los otros padres fundadores de la nación eran un racimo brillante- Thomas Jefferson, Alexander Hamilton, John Adams, y James Madison- pero, como líder, Washington sobresalía sobre todos ellos. Y al llegar la Revolución a su fin, su status se encontraba en su ápice. Como comandante en jefe, él había mantenido el esfuerzo revolucionario unido y dirigido a una milicia harapienta hacia la victoria sobre la mayor potencia mundial militar de ese entonces. Pero cuando Washington se enteró del plan para coronarlo como Rey, rechazó rotundamente la oferta. En lugar de aceptar la corona para él mismo, Washington insistió en coronar a la nación. El pensaba que los americanos estaban construyendo una nación que sería mas grande que cualquier persona.”


Este ejemplo nos permite aclarar que de ninguna manera el trabajo colaborativo representa el sacrificio de la mente y los intereses particulares por el bien del equipo. Asumiendo un enfoque realista de las cosas, sabemos que prácticamente nadie puede ser tan desinteresado todo el tiempo (Por lo menos no la mayoría de las personas que trabajan en las organizaciones de negocios)


El verdadero trabajo en equipo tiene que ver con la subordinación de nuestra mente e intereses al objetivo del equipo bajo la creencia de que el resultado final para todos los involucrados, será por mucho, mejor que lo que cualquier miembro del equipo pudiera haber logrado trabajando por su cuenta. Se trata de trabajar para algo mucho más importante y duradero que únicamente la generación de utilidades o fama.



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