¿Y si en realidad todos tus problemas se reducen a uno?
- Gabriel Lopez Limon

- 29 jun
- 3 min de lectura

Muchas personas han malentendido el mensaje central de la Teoría de las Restricciones. Ni por un nanosegundo TOC ha pretendido expresar que la vida y sus organizaciones carecen de enormes complejidades. Lo que TOC propone es que dentro de toda esa gran complejidad existe un cierto orden que no siempre es visible a simple vista (bien pensado, todo sistema que permanece debe tener un orden que lo mantenga con vida, de otra manera se desintegraría y desaparecería). Los panales, tienen un orden. Los hormigueros tienen un orden. Las cascadas tienen un orden. Todo tiene un cierto orden, de otra forma deja de funcionar y es solo cuestión de tiempo para que desaparezca.
Este es el verdadero fundamento de TOC: Lo veas o no lo veas, en todo sistema existe un orden. No importa si de inicio solo ves desorden y caos. En todo sistema existe “algo” que une una actividad con otra. Algo sucede con un cierto ORDEN que convierte una pila materiales y unas piezas de cartón en una tarima de productos listos para ser embarcados.
En alguna época a esto se le llamó Alquimia y sus practicantes fueron perseguidos por retar las leyes divinas. Hoy le llamamos Gestión de Operaciones y quienes lo practican efectivamente logran grandes cargos organizacionales. El enfoque ha cambiado, pero el hecho permanece. En todo sistema existe un cierto orden.
Y repito esto porque en verdad es muy importante. No podemos pretender usar, mantener o mejorar un sistema sin conocer ESE ORDEN que lo mantiene vivo. Y aquí viene algo interesantísimo: ese orden nunca es idéntico entre dos sistemas. Aunque dos sistemas hagan lo mismo, y usen los mismos procedimientos, el orden entre ellos no será idéntico nunca. Visitando plantas hermanas, de la misma organización, que fabrican el mismo producto, usando los mismos procedimientos, hemos constatado que cada una tiene un orden específico y único. Si, claro que se parecen mucho en lo que hacen, pero el orden total es como el DNA de cada sistema. Cada sistema tiene una huella digital única.
Así que como directivo o consultor, nuestra primera tarea es entender, realmente entender, el orden del sistema con el que vamos a trabajar. No podemos asumir que ya lo conocemos porque venimos de una planta hermana o de un negocio similar.
Tenemos que hacer la tarea y tomar la foto del estado inicial del sistema cuando empezamos a trabajar con el.
Y ahora si, habiendo entendido el orden de nuestro sistema, se hará evidente el elemento mas conocido de la Teoría de las Restricciones, LA RESTRICCIÓN DEL SISTEMA.
Muchas veces, la Restricción del Sistema es bien conocida, cualquier persona en la organización sabe en donde esta la Restricción que arruina el trabajo de todos. Así que parece no ser necesario entender el orden del sistema. Sin embargo, en estos casos, es fundamental entender el orden del sistema para saber porque la Restricción es la Restricción y mas importante aún, para saber como explotarla sin poner en riesgo el desempeño total del sistema.
Hasta el día de hoy, no he encontrado una mejor herramienta para poner en una página sencilla la búsqueda de este orden inicial que la Cadena de Valor propuesta por Michael Porter en su libro Competitive Advantage. Claro, yo uso una versión súper simplificada aprendida de un cliente. Y solo cuando tengo claro este dibujo, procedo a usar las herramientas de TOC.
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