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“La Disciplina tarde o temprano vencerá a la inteligencia”


Yokoi Kenji sacó del armario y popularizó esta frase japonesa en su video “Mitos y Realidades entre Japón y Colombia”. Aunque en su discurso Kenji usa a los Colombianos como punto de referencia, en realidad, todos los latinos nos identificamos con los comportamientos que él describe y platicando con algunos europeos no se sienten tampoco muy lejos de estas forma de pensar y actuar. Total que Kenji metió hilo y sacó mecate, lo cual me da mucho gusto porque en verdad logró expresar de manera simple y muy amena temas muy profundos y complejos. Si aún no has visto el video, te lo recomiendo ampliamente:



Y este tema viene mucho al caso en estos días porque es tal la cantidad de problemas y ajustes que debemos resolver cada día ¡TODOS LOS DÍAS!, que vale la pena tomarse unos minutos para replantear nuestra estrategia de vida. En principio, todos queremos ser vistos como personas inteligentes … no, re-armo esa parte: En principio, nadie quiere ser visto como tonto. Si, así está mejor porque en realidad, mas que querer ser listos, odiamos ser tontos. Hacemos lo que sea para evitar ser vistos como tontos y es tanto nuestro énfasis en hacer “LO QUE SEA”, que ahí se nos cuelan un montón de tonterías.


Y aquí retomo el tema de Kenji: la Disciplina. Una gran mayoría de las cosas que debemos resolver cada día, fueron provocadas porque en días pasados, al resolver otro asunto, para salir del paso de algo que supuestamente no pasa muy a menudo, no fuimos disciplinados en la manera de resolverlo. Fuimos, apretamos el tornillo, resolvimos el problema de la falta de electricidad de ese día, pero no pusimos el desarmador de regreso en su lugar. Hoy que debemos usar el desarmador para arreglar otro asunto sencillo que no pasa muy a menudo, no encontramos el desarmador por ningún lado y debemos improvisar con mucha inteligencia una nueva solución para este nuevo problema.


No creo necesario explicar como la creación constante de estas soluciones desordenadas termina por generar un verdadero laberinto que complica enormemente cualquier cosa, generando problemas que nunca debieron existir y complicando terriblemente cualquier idea que se quiera implementar.


En la isla de Creta existe un maravilloso ejemplo de este proceso. En esta isla se descubrieron los restos de una serie de corredores y habitaciones que daban la impresión de formar un laberinto. Durante siglos se aceptó la idea de que este era un laberinto real que había sido construido para mantener alejado al minotauro que asolaba la región. Todo esto contaba una historia muy bella y no parecía tener otra explicación, así que esta fue la historia contada por muchos años. Sin embargo, descubrimientos recientes han demostrado que en realidad lo que parecía un laberinto eran una serie de construcciones que se realizaron de manera tan desordenada (probablemente una casa se fragmentó para dar lugar a nuevos miembros) que a través de cientos de años terminó generando un verdadero laberinto. Por supuesto, para los habitantes de ese lugar, esa era la forma normal de hacer las cosas y sabían perfectamente su camino a través del laberinto.


En nuestras organizaciones todos llegamos a conocer y manejar los laberintos que debemos atravesar para lograr alguna cosa: ¿la compra de un material o equipo?; ¿el aumento para un buen empleado?, etc.


Y al igual que en la isla de Creta, todos aceptamos los laberintos como parte de la vida y en lugar de cuestionarlos les creamos historias interesantes.


El tema de hoy es que muchos de nuestros laberintos fueron creados y son mantenidos por la falta de disciplina. Si, algunos problemas son inevitables y ciertamente son parte de nuestra realidad. Pero la inmensa mayoría la creamos y perpetuamos nosotros mismos por nuestra falta de disciplina.


Por supuesto, ser disciplinados plantea un conflicto: ¿resuelvo el hoy o preparo el futuro?. ¡Si no resuelvo las broncas de hoy no tendremos ningún futuro! No existe una respuesta genérica que aplique a todos los casos posibles. Lo que si existe, es una maravillosa herramienta para plantear, analizar y resolver cada conflicto que se nos presente: La NUBE ¿no la conoces? … ¡espero que seas muy inteligente, lo vas a necesitar! ... yo prefiero ser disciplinado.




 
 
 

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