¿Quieres mejorar?
- Gabriel Lopez Limon

- hace 4 días
- 3 Min. de lectura

Llevo 35 años de hacer esta inocente pregunta en toda clase de foros: Ejecutivos, Estudiantes, Matrimonios, en fín, una gran variedad de públicos. Y como es de esperarse, la respuesta unánime siempre ha sido un contundente ¡SI!
Ahora viene lo bueno: Mejorar implica acercarse a una meta. Por lo tanto podríamos asumir que todas las personas que contestaron con una vehemente afirmación tienen muy clara también la meta a la cual quieren aproximarse. ¿Cierto? … y siendo mas concretos, estoy seguro de que tu también contéstate que si querías mejorar, ¿verdad que si? … entonces, tu también tienes bien clara la meta a la cual te quieres acercar …
¿Como que hay que tener clara una meta? … ¡mejorar es mejorar! … nadie nos dijo que para lograr mejorar se requiere una meta. Siempre se nos ha dicho que mejorar es un asunto de actitud. ¡Solo hay que echarle ganas!.
Pues si, ciertamente se requerirá de actitud y muchas otras cosas para lograr mejorar. Pero antes que las ganas, es necesario tener una meta … ¿ o se requieren ganas para definir una meta ? … esta es una tautología que parece confundir a muchas personas. ¿Qué es primero?¿tener ganas o tener un objetivo?
La respuesta, después de 30 años de experiencia, parece ser: ¡depende! Tiene que ver con la personalidad de cada individuo y con las circunstancias específicas de la situación. Por un lado, existe la expresión “de ver dan ganas”, la cual implicaría que primero es el objetivo y luego las ganas; mientras que por el otro lado, también existe el refrán “el que no sabe para donde va cualquier bus le sirve” (hay muchas variantes de este refrán, incluída una de Séneca), el cual parece afirmar que primero hay que fijar el objetivo.
Lo cierto es que para algunas personas es necesaria la iluminación de una musa o del Espíritu Santo para poder determinar una meta, mientras que otras el problema es la excesiva generación de objetivos. Y también es cierto que algunas personas viven sobrecargadas de energía, mientras que otras requieren electroshocks constantes para hacer el más mínimo esfuerzo.
Independientemente del tipo de persona que seas, es muy importante establecer que existe una gran diferencia entre las dependencias de causalidad y las dependencias de cronología.
De manera simple, las dependencias de causalidad, pueden ser leídas como “si … entonces” e implican una CAUSALIDAD inevitable entre una idea y otra; mientras que las dependencias cronológicas pueden ser leídas como “necesito … para” e implican la NECESIDAD de un evento antes de otro.
Con estas fórmulas podemos revisar nuestra idea: “si tengo una meta entonces mejoro” o “necesito una meta para mejorar”. La segunda suena mas cercana a la realidad, sin embargo parece faltarle algo, así que probemos mejorar nuestro argumento: “necesito una meta para dirigir mis esfuerzos de mejora”. Esto ya suena mucho mas certero.
Y este es el argumento central de este artículo. No es muy recomendable realizar esfuerzos de mejora antes de haber definido un “para que” o meta. Muchas veces he presenciado el inicio de grandes proyectos de mejora que arrancan con muy buenas intenciones e ideas, pero no tienen un objetivo claro, y por tanto no es posible evaluar su logro y se vuelven imposibles de controlar.
En breve. ¿Quieres mejorar? No te arranques sin antes haber definido un objetivo.




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