¿Coach o Consultor?
- Gabriel Lopez Limon
- 21 jul
- 3 Min. de lectura

En Teoría de Restricciones siempre iniciamos identificando el cuello de botella o RESTRICCIÓN del sistema, y luego escarbamos para encontrar formas de mejorar su desempeño. Aquí debemos hacer una diferenciación muy importante entre el problema raíz (el problema que desencadena todos los demás problemas) y la causa raíz (lo que genera el problema raíz)
Desafortunadamente, se ha creado la idea de que son lo mismo.Y no. Normalmente, el problema raíz es la manifestación física de la causa raíz. El problema raíz es lo que vemos y sentimos en el mundo físico. Mientras que la causa raíz suele ser algo no material, como una idea o concepto, que reside en la mente de alguien y por tanto no tiene forma física.
Por favor noten que estoy siendo muy cuidadoso al usar generalizaciones como “normalmente”, “suele ser”, porque no puedo decir que este es SIEMPRE el caso. Si claro, la primera ficha de dominó de la fila de fichas puede ser considerada el problema raíz que dispara la caída de todas las demás fichas. Lo mismo puede ser el dedo que empuja la primera ficha. Y si le seguimos escarbando, llegaremos a la mente que pensó en empujar la primera ficha. Y después de 30 años de experimentar con TOC puedo compartir confiadamente que la gran mayoría de las causas raíz que provocan los problemas de la gran mayoría de organizaciones, residen en la mente de alguien.
Este fue el salto cuántico de TOC. El cambio de restricciones físicas en los procesos productivos a restricciones mentales en la gestión de las organizaciones. Originalmente, TOC solo se enfocaba a restricciones físicas con DBR (Drum-Buffer-Rope). Pero la explosión llegó con los Procesos de Pensamiento y su aplicación estratégica en todo tipo de procesos y organizaciones.
De esta suerte es que aparecieron en el panorama de TOC las famosas nubes (el diagrama para analizar y resolver conflictos). Así es como TOC evolucionó de cambiar partes en un proceso productivo a cambiar ideas en la mente de los administradores de las empresas: “si ya se que a fin de mes se intensifican los embarques, y los montacarguistas que pasaron todo el mes tranquilos, no se dan a basto con tanto trabajo, y no podemos tener exceso de personal la mayor parte del tiempo solo para dar a basto en la última semana del mes”.
Este tipo de cuestionantes generaron una infinidad de soluciones creativas: “entrenemos personal de oficinas para que apoyen a embarques en la última semana del mes”; “contratemos una empresa de embarques para mover nuestros excedentes”; “movamos personal de otras áreas a embarques en la última semana del mes”, etc. Pero siempre surgían barreras u obstáculos que impedían llevar estas ideas a la práctica: “la gente no va a querer hacer eso”; “los de oficinas no quieren dejar sus escritorios”, etc. Tarde o temprano salían a relucir las restricciones mentales y se generaban un sin fin de conflictos.
Frecuentemente me preguntan si en verdad es posible cambiar hábitos y costumbres muy arraigados en la cultura o forma de ser de los empleados/trabajadores/directivos. La respuesta es un contundente SI. Si es posible. Lo que no he encontrado, por mas que he buscado, es la píldora mágica que permite lograr estos cambios de inmediato o de un día para otro.
Nuestras creencias, hábitos o paradigmas son el resultado de años de vivencias. No están escritos en nuestra mente, ESTÁN GRABADOS como con martillo y cincel. Cambiarlos requerirá trabajo muy arduo. Y nuestra zona de confort tratará de atraernos a lo conocido, aunque sea doloroso.Y la mayor parte del camino nos sentiremos torpes e incómodos. Esa es la principal chamba de los gerentes de proyectos y de los coaches, mantenernos en ruta A PESAR de nuestros deseos de parar y regresar a lo conocido.
No, no contratas un Coach para que te diga que hacer ¡lo contratas para que te mantenga haciéndolo! El consultor es el que te dice que hacer, mientras que el Coach te dice como hacerlo. Esa es la principal diferencia entre un Coach y un Consultor. Es muy importante saber a cual necesitas ... y todavía mas importante, saber que se espera de ti en cada rol.

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