El TAMBOR (Drum)
- Gabriel Lopez Limon

- 20 ene
- 4 Min. de lectura
Actualizado: hace 5 días

Toda organización, independientemente de su industria o tamaño, tiene un proceso Restricción, algo que los detiene o complica en el logro de su meta como sistema. Este es el enunciado base de la Teoría de las Restricciones (TOC). Pero, una vez que sabemos esto, una vez que sabemos en donde esta esa Restricción, ¿que hacemos?
El siguiente paso es aplicar DBR. Estas son las siglas en Inglés para Drum-Buffer-Rope (Tambor-Amortiguador-Cuerda), el procedimiento que debe usarse una vez que tenemos identificada nuestra Restricción.
Drum (Tambor) hace referencia al hecho de que en una gran variedad de circunstancias, desde los barcos y ejercitos antiguos hasta las bandas de Rock modernas, es el tambor el que marca el ritmo, que deben seguir todos los miembros del sistema. La idea es que TODO el sistema debe conocer el ritmo de la Restricción para poder decidir correctamente a que ritmo operar individualmente. El Tambor debe ser un sistema que tome en cuenta las circunstancias de la operación. Por ejemplo, en los barcos era auditivo porque los remeros eran esclavos que hablaban diferentes idiomas y tenían todo su cuerpo dedicado a generar el impulso en el remo, sin embargo sus oídos quedaban disponibles para escuchar y seguir el ritmo deseado. En las carreras de autos se utilizan banderas y luces de colores para indicar ritmos. El concepto de hacer conocido el ritmo del elemento Restricción, se llama TAMBOR, pero no tiene que ser necesariamente un método auditivo, lo importante es considerar las circunstancias de quienes deben conocer el ritmo a seguir: ¿pueden escuchar?; ¿pueden ver?
¡Mucho ojo! El tambor no significa que TODOS los elementos del Sistema operan a la misma velocidad. Regresando al ejemplo de los barcos, es claro que todos los remeros iban a la misma velocidad de remo, sin embargo, en la cubierta del barco, en donde también escuchaban el tambor, algunos marineros usaban una velocidad diferente para manejar los amarres y velas, mientras que los guerreros usaban el mismo ritmo del Tambor para preparar el ataque.
El tambor es el elemento que nos permite operar de manera sincronizada aunque sigamos velocidades diferentes al hacer actividades diferentes. ¡Esto es MUUUUYYY importante!. Si la Restricción solo puede hacer 10 piezas por hora. Esto no significa que los procesos NO-RESTRICCIÓN deben alentar su velocidad para hacer también 10 piezas por hora. Significa que todos los demás, solo harán 10 piezas por hora aunque a ellos les tome menos de una hora hacerlo. Si pueden procesar 10 piezas en 30 minutos; o en 15; o en 10 minutos, eso es lo que harán y luego ¡SE DETENDRÁN!
Eli Goldratt gustaba de llamar a esto la mentalidad del correcaminos, porque el correcaminos de las caricaturas solo aparece haciendo una de dos cosas, corriendo a toda velocidad, o haciendo Bip-Bip frente al Coyote. Así es que la gran mayoria de nuestras operaciones (las NO-RESTRICCIÓN) tendrán momentos de "inactividad productiva". Esto es, procesarán lo mismo que la Restricción, pero como estas son NO-RESTRICCIONES lo harán en menor tiempo.
Aqui empezaron las grandes diferencias entre TOC y la mentalidad tradicional de Administración de Operaciones. Bajo este enfoque tradicional, desarrollado y taladrado en la mentalidad administrativa durante la Revolución Industrial, todo recurso que no esté produciendo se considera un desperdicio y como consecuencia, todo trabajador que no esté haciendo algo, es considerado un peso muerto para la organización, lo cual debe ser evitado. Creando en la cutura laboral mundial el hábito de inventarse trabajo cuando no se tenga algo que hacer.
Esto sería fabuloso si todo el personal pudiera decidir correctamente que hacer con sus tiempos libres. Si este fuera el caso tendríamos organizaciones 100% productivas por todos lados. Si lo pensamos detenidamente, ni siquiera sería necesario contar con supervisores, gerentes, o áreas de calidad, nuestra gente estaría tomando las mejores decisiones posibles en cada momento de nuestra operación. Lamentablemente, esto no pasaba ni en la fabulosa Fábrica de Chocolates de Willy Wonka.
Lo que todos sabemos que pasa en la realidad, la gran mayoría de las veces, es que cada uno de nuestros trabajadores se inventará el trabajo que mas le conviene como individuo, no como organización. Los vendedores venderán lo que mas les conviene a ellos para aumentar sus comisiones personales, los operadores decidirán todo aquello que les genere mayores ingresos, como el tiempo extra o los re-trabajos, hasta los directivos tomarán las decisiones que mejor impacten en sus bonos anuales. Y no, no lo hacen por ser malas personas impulsadas por un deseo diabólico de tomar control del universo, simplemente lo hacen porque no tienen una forma consistente y organizacional para tomar sus decisiones del día con día.
Precisamente eso es lo que se logra al implementar un TAMBOR en nuestras operaciones. Todos tenemos un punto de referencia unificado para nuestra toma de las 30mil decisiones que deberemos tomar en un día normal de trabajo. ¿Genera esto desperdicios en la utilización de nuestros recursos? Absoluta y contundentemente ¡NO!. Ciertamente genera mas tiempos de paro de los que estamos acostumbrados a ver, pero lo que nos evita, es todo el consumo de recursos innecesario que nuestra gente genera al inventarse trabajo (¿como andan tus inventarios de Trabajo en Proceso / WIP?)
Y no tomes mis palabras a la ligera. Pruébalo por una semana. Identifica tu recurso Restricción y asegura que todos los demas siguen su ritmo. Yo lo intenté por un mes cuando era Gerente de Planta, y el resultado fue que el siguiente mes logramos un record histórico de embarques a tiempo y competos. De ahí fue que me convencí que TOC funciona en la realidad.
Después hablaremos de implementar mejoras en la Restricción, ¡como un primer paso solo crea y sigue tu TAMBOR!




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