¿No te alcanza el tiempo?
- Gabriel Lopez Limon

- hace 6 días
- 3 Min. de lectura

Frecuentemente escuchamos quejas relacionadas con la falta de tiempo. Es muy común escuchar durante una charla alguna referencia a la falta de tiempo, o a la gran velocidad a la que se nos va de las manos: “¡Simplemente no importa cuanto me esfuerce, siempre me falta algo!”; “… la semana se me fue volando …”; “… pero si apenas estaba iniciando el mes … “; “ … ayer eran tan solo unos niños … “; etc., etc.
Yo no quiero ponerme filosófico sobre si los que nos vamos somos nosotros y no el tiempo. Ese camino se lo dejo a los expertos en el tema. Lo que si quiero es ponerme práctico y buscar un remedio que nos ayude con la sensación de que se nos escapan las oportunidades de lograr cosas importantes, o al menos importantes para nosotros y nuestros seres queridos.
¿Es posible cumplir en el trabajo y también en la familia? ¿Es posible distribuir el uso del tiempo de manera que me alcance para todo? … la respuesta es simple … ¡DEPENDE! ... depende de lo que entendamos por TODO … es un asunto de prioridades. Por supuesto que el tiempo disponible para nosotros esta limitado a 24 horas por día, 1,440 minutos por día. Incluso usando agentes de IA y ayudas mecánicas, nuestro tiempo disponible es finito. Así que la verdadera respuesta esta en nuestra definición de prioridades. ¿Qué entendemos por "cumplir" en el trabajo y "cumplir" en la familia?
Re-estructuremos nuestra pregunta: ¿Es posible ser el empleado perfecto y también el esposo perfecto?. Dado que alcanzar la perfección involucra un esfuerzo de mejora constante que requiere actualización continua, la dedicación necesaria para ser considerado perfecto en un tema, hace imposible pensar en lograr la perfección en dos temas, sean estos los que sean. Filosóficamente, es posible debatir sobre esta conclusión, pero yo paso ante esas discusiones. En el mundo terrenal que la mayoría de nosotros habita, incluso la perfección en un solo tema es ya de por si muy cuestionable.
Re-estructuremos nuevamente nuestra pregunta: ¿Es posible ser un buen empleado y también un buen esposo?… como hubiera dicho mi abuelito: “así si baila mi hija con el señor”. La pregunta, aunque mantiene las opciones centrales, ha cambiado por completo de magnitud.
Y ahora la cosa se pone realmente interesante. Cuando hablamos de la perfección, normalmente los parámetros para su medición son definidos por el fabricante. Se asume que por simple número de repeticiones un usuario sabe menos que un fabricante. (El comensal sabe menos que el Chef; La señora sabe menos que el artesano; El dueño de la casa sabe menos que el albañil) Así que es el dador y no el receptor quien determina el nivel de perfección de cualquier cosa. Así es como el empleado cree saber lo que implica ser el empleado perfecto, el esposo cree saber lo que ser el esposo perfecto, y cada uno se esfuerza por cumplir con sus criterios de perfección. ¡Sin importarle mucho, los criterios del receptor!
Por el otro lado, los últimos 50 años del mundo industrial, han dejado claro que la definición de lo que puede ser considerado “bueno” surge del receptor o usuario. Depende de la necesidad específica que se este buscando satisfacer (que y en que condiciones). El Dr. Demming cambió por completo el enfoque de la calidad y desde entonces quien decide que es “bueno” es el receptor o cliente.
Así que si quieres saber como ser un buen empleado y un buen esposo al mismo tiempo, deja de usar tus criterios personales y pregúntale a tu jefa/e y a tu esposa/o que necesitas hacer para ser considerado “buena/o”.
Aunque admiro y uso muy frecuentemente como referencia el libro de los 7 Habitos de la Gente Altamente Efectiva de Stephen Covey, tiendo a pensar que sus 2 primeros hábitos deben ir en orden inverso: desde mi perspectiva, primero hay que definir la meta y segundo ser proactivo. Tristemente, veo a mucha gente muy proactiva corriendo todo el día sin tener una meta.
Así es que si quieres que te alcance el tiempo. Empieza por identificar las necesidades que vas a satisfacer cada día y dales prioridades realistas (¡no se puede dar prioridad 1 a todo!).




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