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Las Restricciones que se mueven



Cuando inició todo el movimiento de la Teoría de las Restricciones, se pensó y aplicó en procesos productivos. Así se abrió un inmenso cuerno de la abundancia en el que la aplicación de los conceptos básicos (la idea de que un solo punto define la fortaleza del sistema) era muy directa y repetible. Incluso se llegó a generar un catálogo de ¨Soluciones Genéricas¨ que eran aplicables a muchos casos en diferentes industrias y países.


Pero después de realizar mejoras en los procesos, se debió empezar a realizar análisis en la gente que atendía los procesos. Una cosa era arreglar la máquina o el proceso y otra muy diferente arreglar al operador de la máquina o proceso. Inicialmente parecía que la gente no respondía a un sistema lógico razonable.


Las personas resultamos ser multidimencionales, esto es, nos movemos en una gran cantidad de dimensiones: nuestra familia, el trabajo, los amigos, el deporte, la espiritualidad, etc. Y en cada una de estas dimensiones surge una restricción. Por ejemplo: cuando se trata de mi familia la restricción puede ser alguien amado; mientras que cuando se trata del trabajo la restricción parece ser algo externo; y cuando se trata del deporte la restricción puede ser el tiempo ... cada vez que nos cambiamos de tema la restricción se mueve ... ¿cómo podemos mejorar algo que cambia constantemente? ... ¿cómo aplicar los 5 pasos a restricciones cambiantes?


Esta problemática requirió muchas horas de análisis, y la respuesta final estaba en nuestra mesa todo el tiempo: ¡LA META! ... ¡Para fijar la restricción es necesario fijar la meta! ...


Y este descubrimiento nos llevó a otro gran tema: Muy pocas personas tienen clara su meta. En general existe la idea de que es imposible planear la vida y debemos ir sobreviviendo como podamos, bajo las circunstancias que surjan.


Cierto, las condiciones de vida cambian cada vez más rápido, pero sin una meta clara, un punto en el espacio que podamos tomar como referencia, simplemente estaremos volando en el espacio y seremos víctimas de todo.


No, no es tarea fácil fijar nuestra meta. Pero en verdad vale la pena el esfuerzo. Recuerde, Beethoven, Mozart, DaVinci, Miguel Ángel, Mary Curie, todos ellos tenían días de 24 horas igual que usted y yo. Un factor común entre todos ellos es que tenían una meta que los apasionaba. Le invito a descubrir la suya.



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