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Sobre la SUBORDINACIÓN.



La Teoría de las Restricciones tiene una secuencia mega-básica: 1.- Identifica la Restricción; 2.- Explota la Restricción; 3.- Subordina el Sistema a la Restricción; 4.- Eleva la Restricción; 5.- Empieza de otra vez con la nueva Restricción. Este procedimiento es conocido como: ¨los 5 pasos¨, y es la pieza clave del arsenal de TOC. En realidad, muchas otras metodologías proponen algo similar de diferente manera, y cada persona u organización adopta la que encaja con su filosofía o cultura propia.


Se trate de la metodología que se trate, todas llegan a un punto en el que alguien deberá hacer algo. Por mas que nos de el síndrome del zopilote estreñido (planea, planea y no obra), tarde o temprano llegaremos a un punto en el que deberemos ejecutar una acción (aunque esta sea cambiarnos de lugar para seguir planeando).


El asunto es que cuando debemos hacer algo, por ejemplo, en nuestro paso número 3 en el que debemos Subordinar nuestro Sistema a la Restricción, es muy frecuente que debamos trabajar con personas que no participaron en nuestra etapa de planeación y por lo tanto no tengan todo el contexto necesario para llevar a cabo la acción tal como lo requerimos.


Y aquí llegamos al tema central de este Blog. Todos hacemos las cosas buscando satisfacer un criterio personal sobre lo que estamos haciendo. Mi abuelito nos decía: ¨si vas a hacer algo mal, hazlo bien¨. En general, aunque la gente haga cosas malas, las quiere hacer bien.


Y así, cuando debemos hacer algo en equipo, entramos en largas discusiones tratando de convencer a todos los demás de lo que es hacer las cosas bien. Y como cada quien tiene sus criterios personales muy arraigados, estas discusiones desgastan los ánimos de todos, logrando que al final a nadie le importe realmente qué pasa con lo que se tenía que hacer.


La solución a estas interminables discusiones, esta en la SUBORDINACIÓN. Así que vale mucho la pena entender bien este concepto.


La Subordinación implica que cambiaremos el uso de nuestros criterios personales por los de otra entidad (persona o grupo) al tomar decisiones y que una vez tomada la decisión la ejecutaremos con la misma entereza con la que lo haríamos para una decisión tomada usando nuestros criterios personales.


De esta suerte, si decidimos como familia ver una cierta película (diferente a la que yo quería ver). Haré todo lo que este a mi alcance para lograr que la experiencia familiar sea tan placentera para todos como lo hubiera sido para mi ver la película que yo quería. Nada de reclamos: "se los dije", "si me hubieran hecho caso", etc.


Siendo realistas, 9 de cada 10 decisiones requerirán nuestra subordinación y solo 1 de nuestro liderazgo. Resulta entonces mucho mas importante para el trabajo en equipo desarrollar la habilidad de subordinación que la habilidad de liderazgo. ¿Que tan bueno eres como subordinado?



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